Qué es la ortodoncia y para qué sirve

Por ortodoncia entendemos aquella especialidad concreta de la odontología que se dirige, de forma específica, al estudio, la prevención y la adecuada corrección de una serie de alteraciones en la boca. Estas alteraciones hacen referencia a las formas y posición de los maxilares o de los dientes que se encuentran en el interior de la cavidad bucal.

Cuando la distribución morfológica de todas estas piezas dentales y las arcadas dentarias no es la adecuada, esa mala posición produce mordidas irregulares que dificultan la limpieza correcta. Esta situación provoca un notable incremento de los riesgos de pérdida de algunas de estas piezas, debido a la mayor incidencia de enfermedades periodontales y caries. No son los únicos perjuicios, ya que añaden una tensión adicional a todos los músculos que intervienen de forma habitual en la masticación y pueden causar molestias y dolores de diversa consideración tanto en la cabeza como en el cuello o la espalda, así como los tradicionales trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).

Aun cuando esos problemas ya sean graves de por sí y aconsejen una corrección adecuada, existe además un componente estético indudable, porque la exhibición de dientes en posiciones o posturas inadecuadas e incorrectas desfavorece el aspecto facial general de forma considerable.

Ante estas situaciones, el objetivo directo que se fija la ortodoncia, a través de sus distintos métodos, es la movilidad estudiada y programada de las piezas dentarias. De esa forma, se busca la normalización de la oclusión, entendida como la forma en la contactan los dientes superiores con los inferiores. Las ventajas son obvias, ya que contribuyen al mantenimiento de una boca sana y alargan la vida útil de los dientes, ayudando a mantener un aspecto estético más agradable.

La ortodoncia es un tratamiento que requiere de un estudio detallado, un seguimiento especializado. Por eso, el ortodoncista recibe una formación específica complementaria de la que recibe como médico odontólogo, con diversas disciplinas y materias de especialización en la materia, así como una necesidad en formación contínua que permita la adaptación de los especialistas a los nuevos métodos de ortodoncia, tal y como las que realiza Ormco https://ormco.it/corsi-ortodonzia/ en todo el mundo.

Para determinar la necesidad de realizar un tratamiento de estas características, el ortodoncista elabora una historia odontológica y clínica completa de su paciente, con las pruebas que sean necesarias para aportar su diagnóstico, incluyen exámenes, fotografías, radiografías y tantos modelados en yeso o escayola de sus dientes como sean precisos. Solo tras ese estudio el ortodoncista determinará el tratamiento y método adecuado, desarrollando el programa adecuado para ese tratamiento.

La efectividad de la ortodoncia en los problemas dentales

Básicamente, se puede afirmar que la ortodoncia resulta efectiva en una serie de afecciones que están habitualmente relacionados con los problemas de mordida, como la denominada sobremordida, situación en la que las coronas correspondientes a los dientes superiores anteriores llegan a cubrir, casi de forma completa, las pertenecientes a los dientes inferiores. En su forma más extrema, se denomina retrognatismo, cuando la mandíbula inferior está en posición retrasada, en relación con la mandíbula superior.

Otro de estos problemas tradicionales es la submordida, que se produce cuando los dientes inferiores están extendidos en exceso hacia la parte delantera de la boca o bien resultan estar posicionadas hacia atrás las piezas superiores. Si es la mandíbula inferior la que se muestra adelantada, comparada con la superior, estamos ante un caso de prognatismo.

El diagnóstico de mordida cruzada hace referencia a la situación en la cual, en la mordida normal, los dientes de la mandíbula superior no caen de forma leve ante los dientes inferiores anteriores o por fuera de los inferiores posteriores. En suma, en este caso los dientes de arriba sobresalen, ya sea por fuera o por dentro de las piezas de la mandíbula inferior. Si las piezas superiores cubren más de la mitad de los inferiores, cuando se cierra la boca, se trata de una mordida cubierta y existe otra modalidad, denominada mordida borde a borde que se encuentra en un término medio entre la mordida normal y la cruzada, considerada menos perjudicial ya que solamente se produce el contacto de las cúspides de los dientes en los bordes.

Se habla de mordida abierta cuando existe un espacio abierto en alguna de las superficies de mordida, mientras que el resto de superficies están cerradas, con el contacto de dientes superiores e inferiores. En muchas ocasiones, está situación está provocada por el abuso de chupetes durante la infancia o la costumbre de chuparse el pulgar.

Otras complicaciones susceptibles de corrección mediante la ortondoncia son los problemas de línea media desplazada (cuando la línea de carácter meramente imaginario que sirve para dividir el centro de los dientes superiores anteriores no se alinea correctamente con la que correspondería a las piezas dentales inferiores), el espaciamiento o diastema, cuando existen espacios y separaciones entre dientes o el apiñamiento, que responde a la existencia de dientes demasiado grandes para acomodarse de forma correcta en su espacio propio de los maxilares.

Tipos de aparatos de ortodoncia

Para llevar a cabo el tratamiento ortodóncico se utilizan una serie de aparatos especiales que se encargan de mover las piezas dentales, modificar el desarrollo de las mandíbulas y entrenar diferentes músculos, aplicando una presión suave y estudiada sobre huesos y dientes.

  • Ortodoncia con aparatos fijos. Estos aparatos se instalan en la boca con la intención de que prosigan en su posición en tanto continúe el tratamiento. Los más habituales consisten en un sistema formado por un conjunto de brackets, elementos metálicos y cerámicos adheridos a los dientes y diferentes arcos de metal. Su principal virtud es la de desplazar individualmente cada pieza dental y para ello es necesaria una colocación precisa y meticulosa de los elementos que la componen. En la actualidad, existe una variedad diferente de brackets que va desde los visibles en metal o cerámica a los transparentes, colocados en la cara externa del diente y los denominados invisibles, por ocupar la parte interna del mismo (ortodoncia lingual). El mayor problema de este tipo de ortodoncia fija es la dificultad que puede suponer para una adecuada higiene bucal, lo que a veces se asocia con una mayor inflamación gingival y sangrado de las encías.
  • Ortodoncia con aparatos removibles. Estos aparatos, también conocidos como “placas”, pueden removerse para una mejor limpieza, evitando así los problemas que a veces provocan los dispositivos fijos. Cuando se colocan, aplican presiones controladas por elementos mecánicos como tornillos, resortes o arcos, sobre aquellos dientes que se quieren desplazar.

Consejos para reconducir conflictos entre médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería

Los profesionales de la enfermería, tanto enfermeros y enfermeras como cualquier especialista con el título de auxiliar de enfermería tienen la obligación de poner en conocimiento de los médicos cualquier circunstancia relacionada con el enfermo. Pero también están obligados a aprovechar todos los recursos disponibles para garantizar la atención que les toca en su papel de defensores de los enfermos.
Medico, enfermera y auxiliar de enfermeria

Si el médico especialista es el responsable de las prescripciones médicas, los enfermeros están en primera fila, en la cabecera del paciente, para garantizar que los tratamientos se cumplen y que la recuperación de la salud sea una realidad.

Y, cuando se dice todos los medios éso significa todos. Más allá de las leyes y de la legalidad actuales, de corporativismo o de mediaciones sindicales que avivan o lastran el conflicto profesional entre médicos y enfermeros, la simple motivación de estos últimos por hacer bien su trabajo ya es, en el día a día de la práctica asistencial, causa habitual de conflictos.

Si a un enfermero o a una enfermera se le preguntara sobre cuántas veces ha sentido deseos de tomar la iniciativa en el tratamiento de una patología que conoce bien cuando el facultativo no ha estado disponible, podríamos comprobar qué fácil es que se creen las condiciones para un conflicto interprofesional. O personal.

Y es que ambos profesionales, cada uno en su área de responsabilidades, se esfuerza por atender las necesidades de enfermos y pacientes, a veces con el mismo celo. Pero esa proyección positiva suele ser causa de conflictos. Y, en muchos casos, las visiones de ambos grupos profesionales no puede ser más distinta sobre los mismos temas.

Adelantarse a ellos, no es fácil, pero siempre, siempre resulta necesario cuidar el clima de participación y de competencias profesionales. El paciente puede resultar el más perjudicado cuando no hay sintonía entre médicos y enfermeros.

Y a éso nos vamos a referir, a aportar algunas claves, algunos consejos que ayuden a desactivar o a reconducir cualquier conflicto entre médicos y enfermeros. Conflictos organizativos, personales, profesionales… Porque se vea como se vea, ambos profesionales están en el mismo equipo.

Veamos como reducir el impacto de esos conflictos en la atención médica:

– Dirígete al especialista que atiende el caso médico. Si hay un conflicto sobre una actuación o una directiva, evita cualquier comentario subjetivo que pueda llegar a oídos del paciente o que se pueda malinterpretar, éso lo primero.

Luego, ponte en contacto con el médico que está mejor capacitado para solucionar el problema. En muchas ocasiones, los facultativos forman grupo alrededor de un paciente, pero, en función de la patología, uno de ellos es el que suele tener más peso a la hora de llevar y de responsabilizarse del caso médico. A partir de ahí, haz valer tu opinión. Con tacto, por supuesto.

– Consulta con un compañero enfermero. Algunas enfermeras o enfermeros pueden tener una relación más estrecha que otros con un determinado médico. Consultar con esos compañeros te puede dar una ventaja, la de saber qué experiencia puede acumular el facultativo para tratar de una manera determinada a un paciente. Lo mismo, sé sutil y traslada al médico tu punto de vista a través de ese cauce. Acertarás, seguro.

– Trabajar con asertividad. Asertividad significa expresar con claridad qué es lo que se piensa o se desea argumentando. Sin caer en los extremos de presionar o de paralizarnos y de dejar pasar la oportunidad de expresar las inquietudes propias. Por supuesto, sin dejar de ponerse en la piel del interlocutor. Todo, para llegar a acuerdos, a consensos y establecer criterios operativos o de trabajo válidos.

Aceptarse es opcional, centrarse en las necesidades del paciente, una obligación.

Beneficios de dormir bien

7 razones por las que fomentar el dormir bien

Dormir es una actividad que todas las personas disfrutan por igual, aunque no todos la practican. Diferentes estudios clínicos han demostrado que dormir las horas necesarias, ocho horas en el caso de los adultos, recarga las baterías del organismo que es lo mismo que decir que de la vida. Y el cuerpo lo agradece devolviendo salud y bienestar.

Veamos esas siete razones por las que dormir bien nos hace saludablemente mejores:

– Dormir y la esperanza de vida. Dormir mucho o muy poco se asocia a una esperanza de vida más corta, hay estudios médicos que parecen confirmarlo, aunque científicamente no está claro si se puede tratar de una causa o de un efecto. Pero es justo recordar también hay no pocas enfermedades que tienen patrones de desarrollo que afectan a los regímenes del sueño.

– El sueño es parte de la calidad de vida. Este argumento parece una obviedad y, en realidad, lo es. Quien duerme mejor, sin lugar a dudas tiene todas las condiciones biológicas a su alcance para vivir mejor. Un organismo descansado, que ha disfrutado de un sueño reparador, también es más saludable.

– El sueño y las proteínas que inflaman. Algunas investigaciones han demostrado que las personas que duermen poco, seis horas o menos por la noche, tienen en sangre más niveles de proteínas potencialmente inflamantes. Ése es el caso de la proteína C reactiva que se deja sentir en los ataques al corazón.

Es más, las inflamaciones recurrentes están relacionadas también con otros riesgos para la salud como los trastornos en la presión arterial, están en las causas de envejecimiento prematuro, en los de la aparición de ciertas diabetes e igualmente en los derrames cerebrales.

Domir para ser más creativos

– El sueño reparador y la creatividad más deseable. Buenas dosis de sueño reparador ayudan a consolidar los recuerdos en la memoria de una manera que se ha demostrado como un factor básico del desarrollo de la actividad creativa. Lo apoya un estudio de la Universidad de Boston.

– Dormir bien y más para mejorar el rendimiento físico y deportivo. Otro estudio, éste de la Universidad de Stanford, descubrió que los jugadores de fútbol americano que durmieron al menos diez horas cada noche durante siete u ocho semanas mejoraron sus tiempos de reacción al sprint y sintieron menos fatiga al tiempo que incrementaron sus resistencias en carrera. Estos estudios corroboran otros en los que se hicieron seguimientos a tenistas y a nadadores con los mismos resultados.

– Estudiantes con sueño y problemas de aprendizaje. Niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 10 y los 16 años con trastornos respiratorios en las fases del sueño son también muy propensos a desarrollar problemas de atención, tal y como reveló una investigación financiada por la revista norteamericana ‘Sleep’ en 2010.

Trastornos respiratorios en los que se incluyen roncar, apneas e interrupciones de la respiración en las fases del sueño profundo. Algo que podría desembocar en un deterioro de las capacidades de aprendizaje, porque, en el caso de los más pequeños, no dormir desencadena hiperactividad y trastornos en la atención. Otros estudios análogos que siguieron a estudiantes universitarios que dormían pocas horas, revelaron del mismo modo bajas calificaciones académicas y rendimientos más pobres en el aprendizaje.

– Dormir bien para disfrutar de un peso regulado. El metabolismo de las personas que no han dormido lo suficiente intenta adaptarse a las condiciones que impone tanta actividad prolongada en medio de la ausencia de un sueño reparador. Un efecto colateral de la persistencia de sueño por no dormir es la reducción de la capacidad del cuerpo para quemar grasas.

Como demostraron, en su momento también, los investigadores de la Universidad de Chicago y en un estudio sobre consumo de calorías y sueño. Quienes descansaron en el grupo de investigados perdieron un 56% de grasa. Más que los que no dormían con regularidad. Por otro lado, el trabajo también demostró que dormir menos incita al apetito, literalmente se tiene más hambre, y, por tanto, se tiende a comer más y a aumentar el peso.

Como ves, dormir poco no sale a cuenta. Dormir lo justo es justo lo que busca tu organismo. Dale gusto, duerme.

El exceso de higiene no siempre es bueno

Exceso de higiene

La higiene es básica para nuestra salud ya que así evitaremos muchísimas enfermedades y es algo que está muy asentado en nuestra cultura y educación, si alguien no está correctamente aseado será excluido socialmente y tendrá problemas para convivir por eso la higiene no es opcional aunque como te adelantábamos antes los excesos nunca son buenos. » Read more

Cómo cuidar los ojos, higiene para el cuidado de los ojos

El ojo humano (y cualquier ojo) es importantísimo en nuestra vida, sin ellos tendríamos muchas dificultades para poder vivir. Con el paso del tiempo nuestro ojo se deteriorando y también influirán varios factores como lesiones, infecciones, envejecimiento y otros problemas médicos. La mayoría de cosos pueden ser evitados aplicando una higiene en nuestros ojos. A continuación le explicaremos los esenciales. » Read more

Cirrosis hepática: Causas, síntomas, tratamiento

¿Qué es la cirrosis hepática?

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis.
La cirrosis se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado. Las fundamentales son tres:

  • necrosis hepatocelular
  • fibrosis
  • nódulos de regeneración.

Necrosis significa muerte o destrucción de las células del hígado. En los pacientes que llegarán a desarrollar cirrosis esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático que produce la causa de la enfermedad. Las células muertas son, durante mucho tiempo, sustituidas por otras nuevas, hecho denominado regeneración. La fibrosis es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas, generadas para sustituir a las desaparecidas, no pueden colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde les permite la trama de cicatrices que surca el hígado. Por este motivo se habla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeados de fibras colágenas (de cicatriz) formando nódulos.

Además, esta trama fibrosa produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer los pequeños vasos hepáticos (sinusoides) por los que circula la sangre a través del hígado. Este hecho va a tener una consecuencia muy importante: aumentar la dificultad (resistencia) para que la sangre que entra en el hígado por la vena porta circule a través del órgano. Esta dificultad genera un aumento de presión en todo el sistema venoso que aporta sangre al hígado (el sistema portal) y a este hecho, capital en las complicaciones de la cirrosis, se le denomina hipertensión portal.

Por otra parte, la capacidad de regeneración hepática no es infinita, de manera que llega un momento en que empieza a disminuir la cantidad total de células hepáticas, y el hígado es progresivamente más incapaz de cumplir adecuadamente sus múltiples funciones. Por lo tanto, al final, todas las manifestaciones clínicas de la cirrosis son la consecuencia de dos hechos fundamentales: la insuficiencia hepatocelular y la hipertensión portal. Epidemiológicamente es una enfermedad importante que está incluida entre las 10 principales causas de muerte en los países occidentales.
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¿Cuáles son las causas de la cirrosis hepática?

Hay muchas causas de cirrosis. Las principales en nuestro medio son dos: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica o alcohólica) y la hepatitis crónica por virus C (cirrosis por virus C), que son responsables del 80 por ciento de los casos de cirrosis en España.

Además, se puede producir cirrosis por hepatitis crónica por virus B, por infección crónica mixta por virus B y virus D, por enfermedades, denominadas colestásicas crónicas (que afectan a la producción o a la salida de la bilis del hígado, tales como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante) y por enfermedades metabólicas congénitas del hígado que se manifiestan en la vida adulta, como la hemocromatosis primaria (sobrecarga hepática de hierro -bastante frecuente-), la enfermedad de Wilson (sobrecarga hepática de cobre -muy rara-) y el déficit de alfa-1-antitripsina (también bastante rara).

Otras causas poco comunes de cirrosis son la hepatitis autoinmune, en la que se produce una agresión al hígado por parte de nuestro propio sistema defensivo, y la toxicidad hepática por algunos fármacos. Existen otras causas mucho más raras y algunas específicas de la infancia que producen cirrosis precoz en niños o adolescentes. Todas las enfermedades citadas necesitan años de evolución para llegar a producir cirrosis. Además, en muchos casos, el consumo excesivo de alcohol o la hepatitis crónica por virus C no llegan a producir cirrosis y el paciente fallece por un motivo independiente de la enfermedad hepática.
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¿Quiénes están expuestos a padecer cirrosis?

Todas las personas con una enfermedad hepática crónica tienen riesgo de desarrollar cirrosis. Por este motivo, para individualizar el riesgo, para valorar la posibilidad de tratamiento de la enfermedad causante del daño hepático y para prevenir complicaciones, estas personas deben ser vigiladas periódicamente por el médico.
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Síntomas de la cirrosis hepática

Los síntomas dependen de la gravedad del daño hepático. Cuanto más insuficiencia hepática y más hipertensión portal existan más intensos son los síntomas del paciente. En las fases iniciales los pacientes pueden estar asintomáticos y llevar una vida normal no siendo, por tanto, conscientes de su enfermedad. De hecho, en algunos casos la enfermedad se descubre de modo casual durante una revisión general de salud o al consultar por otra enfermedad no relacionada. Más adelante, el paciente se encuentra cansado, le falta energía, pierde el apetito, puede tener molestias digestivas y perder peso y masa muscular.

Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente se encuentra siempre enfermo, no puede llevar vida normal y aparecen, entre otros los siguientes síntomas principales:

Ictericia, que es una coloración amarillenta de la piel debida a la incapacidad del hígado de eliminar la bilirrubina de la sangre.
Cambios en la piel: Aparición de dilataciones vasculares sobre todo en las mejillas, tronco y brazos, que según su forma se llaman telangiectasias o arañas vasculares. Además, puede aparecer enrojecimiento de las palmas de las manos y los pulpejos de los dedos y las uñas cambian su color rosado por otro más blanquecino.
Retención de sal y agua, que se manifiesta por un acúmulo de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en al abdomen (ascitis), que se distiende.
Facilidad para el sangrado: El hígado fabrica muchas de las sustancias que permiten la coagulación de la sangre. Al fallar el hígado es frecuente el sangrado por las encías, por la nariz y la aparición de hematomas con golpes suaves. Además, debido a la hipertensión portal el bazo secuestra plaquetas, que son células de la sangre muy importantes para la coagulación, lo que también facilita el sangrado. Algunos pacientes presentan hemorragias internas graves, sobre todo en el aparato digestivo, debido a la rotura de varices (venas dilatadas, que se forman como consecuencia de la hipertensión portal) en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son graves, pueden ser mortales y requieren ingreso en un hospital para su tratamiento.
Cambios en la conducta y en el nivel de consciencia: El hígado se encarga de retirar de la sangre sustancias tóxicas para el cerebro. Cuando el hígado fracasa, estas sustancias producen una intoxicación cerebral que se manifiesta por insomnio nocturno, somnolencia diurna, cambios en la conducta y en el humor y finalmente, desorientación y progresiva disminución del nivel de consciencia que puede llegar al coma. Esta complicación es grave y requiere ingreso hospitalario.
-Cambios en la función sexual: Debido a cambios hormonales y a la desnutrición, es frecuente la pérdida del deseo y la potencia sexual en los varones y de la menstruación y de la fertilidad en las mujeres aún en edad de procreación. Además, en los varones estos cambios hormonales pueden producir aumento del tamaño de las mamas (ginecomastia), que a veces son dolorosas.
Desnutrición: El hígado es muy importante en la absorción y aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos. Por ello, en fases avanzadas, los cirróticos se hallan desnutridos y pierden mucha masa y fuerza muscular.
Otras complicaciones: la cirrosis es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de hígado y esta es una complicación muy grave que aparece en algunos pacientes cirróticos.

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¿Cómo se diagnostica?

La cirrosis se sospecha por la historia clínica y la exploración del paciente. Se realizan estudios analíticos que permiten ver el grado de daño hepático y averiguar su causa en muchos casos. La ecografía abdominal es muy útil y permite frecuentemente el diagnóstico indirecto. El diagnóstico directo de certeza se realiza mediante biopsia hepática.
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¿Cómo se previene?

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: no consumir alcohol en exceso y hacer una consulta inicial para valorar clínica y analíticamente si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo).
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Tratamiento de la cirrosis hepática

La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. Tienen tratamiento preventivo o paliativo algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la retención de líquidos y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico.

Se emplean tratamientos dietéticos y farmacológicos. Entre los dietéticos está la reducción de la sal para prevenir la retención de líquidos y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición y, hasta que hay riesgo de encefalopatía, la restricción de proteínas no es necesaria, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales. Entre los fármacos se usan fundamentalmente los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario.

Finalmente hay que conocer que el tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos. Es muy importante que todo paciente con cirrosis sea visitado por su médico al menos 2 veces al año y siempre que presente alguna complicación. Esto permite al médico estimar más fiablemente el momento en el que el paciente debe ser considerado candidato a trasplante y proceder a su estudio como tal. Esperar a que el paciente esté en muy mala situación por cirrosis muy avanzada aumenta mucho las posibilidades de que el fallecimiento se produzca antes de que de tiempo a realizar el trasplante.

Autor: Dr. Jorge Quiroga Vila

Necesidades de formación continua en la profesión de enfermería

Los estudios oficiales de enfermería dotan a los alumnos de los conocimientos necesarios para el ejercicio de su profesión y se completan con una parte práctica en la que el futuro enfermero tiene contacto directo con el paciente durante un largo periodo de tiempo. Aunque el nivel de preparación que los alumnos adquieren en la universidad es suficiente para poder desempeñar las tareas que tiene esta profesión encomendada, no cabe duda de que la práctica diaria y la acumulación de experiencia convierten al recién titulado en un profesional. Al igual que ocurre en otras áreas de conocimiento, en las ciencias de la salud los avances tecnológicos y los descubrimientos científicos que se van realizando cambian las metodologías de trabajo, mejoran los tratamientos y los protocolos de trabajo, y todo profesional de la salud ha de mantenerse al día en estas cuestiones que van apareciendo, la formación continua en la profesión de enfermería tiene un papel crucial y es fundamental durante toda la vida profesional. Afortunadamente, hoy en día es más fácil que nunca acceder a esa formación, son numerosos los espacios donde se imparten cursos de especialización a distancia u online como por ejemplo la Escuela de Ciencias de la Salud http://www.escuelacienciassalud.com/ , una institución que imparte cursos online para enfermeros y enfermeras que requieran completar su formación, o por ejemplo la universidad a distancia http://www.uned.es/ pionera en la implantación de este tipo de servicios.

Justificación de la formación en enfermería

Son muchos los motivos por los que la formación continuada en enfermería se ha venido aplicando con diferentes planes interanuales. En el caso de las administraciones públicas esta formación se decide en base a las necesidades que se detectan en el seguimiento del trabajo de los enfermeros y enfermeras. También los colegios profesionales incluyen entre sus actividades planes de mejora de conocimientos de todos los profesionales adscritos. Poseer una adecuada formación ayuda al profesional de la enfermería a ejecutar correctamente sus tareas, garantiza a las instituciones una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación del conjunto de recursos humanos con el que cuenta y crea un clima más positivo dentro de la organización, consiguiendo así una mejora en el estado de ánimo de los trabajadores.

A nivel personal, la formación continua ofrece al profesional de enfermería diferentes beneficios, como son el aumento de la autoestima y el reconocimiento profesional por parte de los pacientes que son atendidos y de los propios compañeros de trabajo. Pero además, proporciona estabilidad laboral, ya que al estar al día en los nuevos protocolos de trabajo y en la aplicación de nuevas técnicas y tecnologías, convierte al profesional en un activo importante para la empresa. Para las instituciones, ofrecer planes completos de formación continua es una manera de retener al personal existente, ya que para ellos es una ventaja profesional muy importante, y ayuda a la entrada de personal nuevo con iniciativa e inquietudes profesionales.

Proceso formativo, del diseño a la ejecución

Los enfermeros y enfermeras que forman parte de la plantilla de los diferentes hospitales, centros de salud o instituciones privadas de salud, suelen ocupar distintos puestos a lo largo de su carrera profesional. La formación específica en cada una de las áreas antes de iniciar su actividad en ellas es fundamental. La especialización de tareas requiere de una formación acorde a las funciones nuevas que se van a asumir. Los diferentes planes de formación continua incluyen especialización en áreas como urgencias, donde se requiere una profundización en conocimientos de temas como el soporte vital avanzado o técnicas de suturas y vendajes funcionales. En el área de hospitalización suelen incluirse dentro de los programas de formación continua aspectos relacionados con la higiene de manos, talleres de arteriografía y procesos mortuorios. Las técnicas de anestesiado y recuperación, la terapia intravenosa y profundización específica en las distintas especialidades, son algunas de las materias incluidas en los cursos de formación para el personal destinado en quirófano.

Lo expuesto son solo algunos ejemplos, pero la relación de necesidades formativas es muy extensa y variada. Todo el desarrollo del proceso de formación continua corresponde a las autoridades sanitarias y al personal encargado de la dirección de los centros, proporcionando los medios necesarios para su ejecución. Pero el profesional de enfermería es una parte activa en el proceso formativo. Por un lado, de la experiencia diaria y de la detección de los propios déficits formativo debe nacer el plan de formación, y por otro, la implicación de los profesionales asistentes en los talleres, cursos y seminarios es fundamental para que el objetivo que se pretende pueda ser cubierto.

Cómo dejar de fumar

La investigación demuestra que fumar causa más enfermedades mayores que cualquier otro hábito personal. Algunos ejemplos son los cánceres del pulmón, boca, vejiga, y garganta; enfermedades cardíacas y pulmonares y apoplejías. Si usted deja de fumar podrá evitar estas enfermedades. En España fuman el 25,7% de las personas mayores de 16 años. Fuman más los hombres que las mujeres aunque la tendencia es a invertirse ls proporciones. Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar. La mitad de todas las personas que han sido fumadoras han dejado de hacerlo. » Read more

¿Qué puede hacer para mantenerse saludable?

La evidencia muestra que algunas de las principales causas de muerte en España, tales como las enfermedades cardíacas, cáncer, apoplejía, algunas enfermedades pulmonares, lesiones y VIH/SIDA, a menudo pueden ser prevenidas a través del mejoramiento de los hábitos de salud personales. La alimentación apropiada, la actividad física y evitar fumar constituyen algunos ejemplos de buenos hábitos que pueden ayudarle a mantenerse saludable. » Read more

Vída saludable y prevención de la enfermedad

Se incorporan a continuación una serie de artículos relacionados con:

  1. Hábitos de vida que han demostrado ayudar para la prevención de ciertas enfermedades y condiciones.
  2. Exámenes comprobatorios para la detección temprana de ciertas condiciones y enfermedades que es cuando pueden ser tratadas más fácilmente.
  3. Inmunizaciones (inyecciones) que han demostrado ser eficaces en la prevención de enfermedades.

Acostumbrese a comentar con el médico los problemas de salud y seguir su consejo en vez de hacer más caso a los amigos y vecinos aunque esten bien intencionados. La salud no es un problema de amistad sino de conocimientos y profesionalidad.

Ejercicios para la columna vertebral

El dolor de cuello no siempre está asociado a alguna enfermedad. Existe un alto porcentaje debido al estrés, la ansiedad, etc, que nos producen tensión muscular y pueden originar el dolor de cuello

  • Posturas mantenidas por mucho tiempo, como estar en el ordenador, cosiendo, etc…
  • Almohadas demasiado voluminosas o demasiado delgadas
  • Falta de tonificación de los músculos del cuello

Ejercicios

Para cualquier ejercicio físico la respiración es fundamental. Se debe inspirar por la nariz, llenar los pulmones y soltar el aire por la boca. Es necesario que todo ejercicio físico sea aeróbico, que los músculos consuman oxígeno, para así evitar dolores innecesarios.

  • Tiéndase boca arriba en el suelo, doble las rodillas y apoye los pies, respire lenta y profundamente un par de veces. Vuelva a inspirar y cuando saque el aire, intente apoyar toda la parte posterior del cuello contra el suelo, siga haciendo lo mismo con el resto de la columna. Mantenga esta posición unos segundos y repita todo el procedimiento algunas veces.
  • Estando en la misma posición, haga círculos con la cabeza, sin levantar los hombros del suelo, la espalda debe estar totalmente relajada.
    Con la cabeza apoyada en el suelo, dirija la barbilla hacia el hombro notando como se estira la musculatura posterior del cuello. Realice este ejercicio en ambos sentidos.
  • Estando de pie o sentado, gire la cabeza lo máximo posible, sin forzar, hacia un lado y hacia el otro, como si se mirara sus hombros. Lleve su oreja hacia un hombro y luego hacia el otro (procure no levantar los hombros). Lleve la barbilla hacia delante y luego hacia atrás.
  • Haga círculos con la cabeza, debe notar como se estiran todos los músculos del cuello.
  • Estando de pie o sentado, ponga sus manos sobre la nuca, empuje la cabeza contra la resistencia de sus manos.
  • Estando sentado o de pie, inspire mientras contrae el cuello y suba los hombros
    De pie con las piernas abiertas o estando sentado. Cuando suelte el aire en cada respiración, vaya bajando para relajar toda la columna. No debe forzar la columna, baje hasta donde llegue. Luego suba suavemente.

Fibromialgia

¿Qué es el síndrome de fibromialgia?

El síndrome de fibromialgia (conocido por las siglas «SFM») es una condición crónica y compleja que causa dolores generalizados y un agotamiento profundo, y también una variedad de otros síntomas.

Como lo sugiere su nombre, la fibromialgia principalmente afecta los tejidos blandos del cuerpo. El nombre de fibromialgia se deriva de «fibro», o tejidos fibrosos (tales como tendones y ligamentos), «mios», o músculos, y «algia», que significa dolor. Aunque se llamó fibrositosis por muchos años, ahora el nombre preferido es fibromialgia. A diferencia de la artritis, la fibromialgia no ocasiona dolor o hinchazón de las articulaciones; más bien, produce dolor en los tejidos blandos alrededor de las articulaciones y en todo el cuerpo. Puesto que la fibromialgia produce pocos síntomas que se pueden percibir abiertamente, ha llegado a apodarse como la «invalidez invisible». Aunque es más común en mujeres adultas, la fibromialgia también puede afectar a niños, a ancianos y a hombres.

La fibromialgia es frecuente, ya que la padece entre el 1 y el 3% de la población, lo que supone entre 400.000 y 1.200.000 personas con fibromialgia en España. Puede presentarse como única alteración (fibromialgia primaria) o asociada a otras enfermedades (fibromialgia concomitante). La fibromialgia ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud recientemente y hasta ahora no ha formado parte de las materias que se enseñaban en las Facultades de Medicina.

El dolor ocasionado por la fibromialgia por lo general consiste en dolor o ardor generalizados. Muchas veces, se describe como un dolor de pies a cabeza. Su severidad varía de día en día, y puede cambiar de lugar, llegando a ser más severo en aquellas partes del cuerpo que se usan más (es decir, el cuello, los hombros, la región pélvica y los pies). En algunas personas, el dolor puede ser lo suficientemente intenso para interferir con las tareas diarias y ordinarias, mientras que en otras, sólo les ocasiona un malestar leve. Con frecuencia, el dolor del SFM es acompañado de espasmos en los músculos. Afortunadamente, el SFM no es una condición que incapacite o que sea mortal.

También, el agotamiento producido por la fibromialgia varía de persona a persona. Va desde una sensación de un ligero cansancio, hasta el agotamiento de una enfermedad como la gripe. Como el dolor, también tiende a aparecer y desaparecer.
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¿Qué la produce?

Se han descrito casos de fibromialgia que comienzan después de procesos puntuales, como puede ser una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, la separación matrimonial o el divorcio, un problema con los hijos… En otros casos aparece después de que otra enfermedad conocida limite la calidad de vida del enfermo (artritis reumatoide, lupus eritematoso…).

Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos.

Aunque aún no se sabe con certeza, es probable que una respuesta anormal a los factores que producen estrés desempeñe un papel muy importante en esta enfermedad. Los estudios médicos en la fibromialgia se han orientado a analizar si hay lesiones en los músculos, alteraciones en el sistema inmunológico, anomalías psicológicas, problemas hormonales o como se ha señalado previamente alteraciones en los mecanismos protectores del dolor. Se han detectado en el sistema nervioso de personas con fibromialgia, niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la serotonina). Están empezando a aparecer muchos datos prometedores pero aún bajo investigación.

La ansiedad y la depresión se presentan con igual frecuencia en la fibromialgia que en otras enfermedades dolorosas crónicas como pueden ser la lumbalgia o la artritis reumatoide. Por este motivo no se cree que sean fundamentales en la causa de la enfermedad, pero sí en el aumento de los síntomas.

Fig 1. Mecanismos implicados en la fibromialgia
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¿Cuáles son los síntomas?

Además de dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas típicos:

Trastornos del sueño: A pesar de dormir las horas suficientes, los pacientes que sufren del SFM pueden despertarse y sentirse todavía cansados, como si hubieran dormido apenas. Por otra parte, pueden experimentar dificultades al tratar de dormirse o en mantenerse dormidos. Algunos también sufren de apnea durante el sueño. Se desconocen las razones por las que la fibromialgia causa que el sueño no sea reparador y otras dificultades del sueño. Sin embargo, las primeras investigaciones que se hicieron en laboratorios de sueño sobre el SFM documentaron interrupciones en la etapa más profunda del sueño (la etapa delta) de algunos pacientes con fibromialgia.

Anquilosamiento: Además del dolor, la rigidez del cuerpo puede representar un problema agobiador para las personas con fibromialgia. Esta rigidez puede notarse particularmente temprano en la mañana, después de permanecer sentado por períodos prolongados o de estar de pie sin moverse, o por cambios de la temperatura o de la humedad relativa.

Incremento de dolores de cabeza o de la cara: Los pacientes con fibromialgia pueden experimentar frecuentes jaquecas, tensión o dolores de cabeza de tipo vascular. El dolor de cabeza también puede consistir en un dolor que se dice estar en el área temporal (las sienes) o detrás de los ojos. Se cree que aproximadamente una tercera parte de los pacientes con fibromialgia experimentan dolores y disfunción de la articulación temporomandibular (conocida por las siglas en inglés “TMJ”), que no sólo produce dolores de cabeza sino también dolores de la cara y de las mandíbulas.

Malestar abdominal: Muchas personas con SFM experimentan trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y/o diarrea. En conjunto, estos síntomas generalmente se llaman síndrome de cólon irritable. Además, algunos pacientes tienen dificultad para pasar alimentos, lo que según la investigación es un resultado de anormalidades objetivas en el músculo liso que funciona en el esófago.

Problemas genitourinarios: Es posible que los pacientes con SFM se quejen de un aumento en la frecuencia o de mayor urgencia para orinar, típicamente, sin una infección de la vejiga. Algunos pacientes pueden presentar una condición más crónica que es la inflamación dolorosa de la pared de la vejiga, lo cual se conoce como “cistitis intersticial” (CI) ,tambien está asociado al sindrome de prostatitis crónica. En las mujeres, el SFM puede ocasionar que los períodos menstruales sean más dolorosos o que los síntomas del SFM se vuelvan peores durante ese tiempo. En las mujeres, también pueden presentarse otras condiciones, tales como la vestibulitis vulvar o vulvodinia, caracterizadas por dolores en la región de la vulva y por dolores durante el coito.

Parestesia: A veces, el SMF se asocia con un entumecimiento u hormigueo (por ejemplo, en las manos o los pies). También conocida como parestesia, la sensación se puede describir como picazón o ardor.

Sensibilidad a la temperatura: Los que sufren de la fibromialgia tienden a tener una sensibilidad inusitada a la temperatura ambiente. A diferencia de otras personas en su alrededor, algunos pacientes tienen frío en forma anormal, mientras que otros tienen calor también en forma anormal. A veces, se manifiesta una sensibilidad inusitada al frío en las manos o en los pies, acompañada de cambios de color en la piel. Esta condición se conoce como el “Fenómeno de Raynaud”.

Problemas de la piel: Síntomas molestos, como prurito, resequedad o manchas, pueden acompañar el SFM. Los pacientes con fibromialgia también pueden experimentar una sensación de hinchazón, particularmente en las extremidades, como en los dedos. Una queja común es que el anillo ya no cabe en un dedo. Sin embargo, este tipo de hinchazón no es equivalente a la inflamación asociada con la artritis; más bien, es una anomalía localizada de la fibromialgia cuya causa es desconocida actualmente.

Síntomas del tórax: Los que tienen la fibromialgia y participan en actividades que les obligan a inclinarse hacia adelante (p. ej., escribir a máquina o sentarse a un escritorio, etc.) muchas veces tienen problemas particulares con dolores del pecho o las partes superiores del cuerpo que se conocen como “dolores y disfunciones del tórax”. A menudo, estos dolores van acompañados de jadeos y problemas de postura. Algunos pacientes pueden también presentar una condición llamada “costocondralgia”, que es un dolor muscular en donde las costillas se unen al esternón. Tales condiciones imitan los síntomas de una enfermedad cardíaca y por consiguiente se equivoca muchas veces en el diagnóstico. (Cualquier persona que experimente dolor torácico, deberá consultar siempre a un médico inmediatamente. ¡Recordemos que las personas con fibromialgia también pueden tener otros problemas de salud!) Las personas que tienen el SFM son susceptibles a una condición cardíaca generalmente asintomática llamada prolapso de la válvula mitral (PVM) en la cual una de las válvulas del corazón se hincha durante un latido, causando un chasquido o soplo. Por lo general, un PVM no es motivo de preocupación en los pacientes con SFM a menos que haya otra condición cardíaca.

Desequilibrio: Los pacientes con SFM pueden experimentar problemas de vértigo y/o del equilibrio que se manifiestan de varias maneras. Ya que se cree que la fibromialgia afecta los músculos esqueléticos de seguimiento de los ojos, pueden experimentarse náuseas o “confusión visual” al conducir un carro, al leer un libro o ya sea al seguir objetos con la vista. (Las dificultades con los músculos lisos del ojo también pueden ocasionar otros problemas de foco.) El tener músculos débiles, o puntos hipersensibles en el cuello o problemas de la articulación temporomaxilar (ATM) también pueden producir vértigo o desequilibrio. Los investigadores del Johns Hopkins Medical Center también han demostrado que algunos pacientes con SFM tienen una condición conocida como “hipotensión de origen neurológico” lo que causa, al ponerse de pie, un bajón en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca, produciendo mareos, náuseas y dificultad para pensar con claridad.

Trastornos cognoscitivos: Las personas que tienen fibromialgia informan sobre una variedad de síntomas cognoscitivos que tienden a cambiar de día en día. Estos incluyen dificultad para concentrarse, “lentitud mental”, pérdida de la memoria, sentirse fácilmente abrumado, etc.

Sensaciones en las piernas: A veces, algunos pacientes M SFM presentan un trastorno neurológico conocido como el “síndrome de las piernas inquietas” (“restless leg syndrome, siglas en inglés, RLS). Esta condición es caracterizada por un impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o reposando. Un estudio reciente reveló que el 31% de los pacientes con el SFM tiene el RLS. El síndrome también puede ocasionar movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño (“periodic limb movement syndrome”, o PLMS, siglas en inglés), lo que puede ser muy molesto al paciente y a su pareja.

Sensibilidad ambiental: Es frecuente que la hipersensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo; generalmente estas sensibilidades se explican como resultado de la hipervigilancia que se observa en el sistema nervioso de los pacientes del SFM. Una inflamación neurogénica, una respuesta inflamatoria localizada, discreta, que no estimula una respuesta inmune ni se detecta en los análisis, parece que tiene un papel en la comezón y el sarpullido que se ven en pacientes del SFM. Son frecuentes las reacciones parecidas a las alérgicas a toda una gama de sustancias (p. ej., medicamentos, productos químicos, aditivos de los alimentos, contaminantes, etc.), y los pacientes tal vez experimenten una forma de rinitis no alérgica caracterizada por la constipación o excreciones de la nariz y dolor en los senos nasales, pero sin las reacciones inmunológicas que se dan en las condiciones alérgicas. Los médicos Daniel Clauw, M.D., y James Baraniuk, M.D., del Georgetown University Medical Center están llevando a cabo estudios sobre los síntomas que se notan en la nariz y las vías aéreas, así como sobre el dolor y la fatiga en pacientes del SFM, y también sobre el síndrome de la fatiga crónica y el del colon irritable, jaquecas y la cistitis intersticial.

Depresión y ansiedad: Aunque con frecuencia, los pacientes con SFM son diagnosticados incorrectamente con trastornos de depresión o ansiedad, (“estás imaginándolo todo”), la investigación ha mostrado repetidas veces que la fibromialgia no es una forma de depresión ni de hipocondría. Sin embargo, siempre que la depresión o la ansiedad ocurran con la fibromialgia, es importante su tratamiento ya que estas condiciones pueden exacerbar el SFM e interferir con el manejo exitoso de los síntomas.

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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de fibromialgia se hace en base a las molestias que se han señalado y a los datos que el médico encuentra al explorar al enfermo.

En la exploración física de la persona que padece fibromialgia, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en el siguiente dibujo en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia:

Fig 2. Puntos dolorosos para el diagnóstico de fibromialgia del American College of Rheumatology

Otra alteración que se encuentra en la exploración de una persona con fibromialgia es la mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel al presionar con la mano en cualquier lugar del cuerpo.

Esta es la consecuencia de pequeñas alteraciones en la regulación de los sistemas de riego de sangre a la piel. Se está investigando de forma exhaustiva en todo el mundo para encontrar otros métodos de diagnóstico. Ya hay algunos resultados prometedores con algunos test, pero por el momento ninguno es de aplicación a corto plazo.

Los análisis y las radiografías en esta enfermedad son normales y sirven fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a la fibromialgia. Respecto a los modernos métodos diagnósticos como la resonancia nuclear magnética o el escáner, hay que precisar que cuando el médico conoce la enfermedad y los elementos necesarios para su diagnóstico, no son necesarios, salvo para el estudio de problemas concretos independientes de la fibromialgia.

Excepto con fines de investigación, tampoco son útiles estudios especiales del sueño, aunque ayudan al diagnóstico.
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¿Cómo se trata?

A pesar de que se puede conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de la persona con fibromialgia, en el momento actual no existe un tratamiento que produzca la curación definitiva de esta enfermedad. Los pasos a seguir para el correcto tratamiento de la fibromialgia son: el diagnóstico firme, la explicación de la naturaleza de la enfermedad, la educación para evitar los factores agravantes, el tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay, el cambio de comportamiento, el ejercicio físico, el tratamiento con medidas locales como infiltraciones y masajes y el uso de analgésicos y otros medicamentos que aumenten la tolerancia al dolor.

Respecto del diagnóstico firme hay que señalar que el saber que se tiene esta enfermedad va a ahorrar una peregrinación en busca de diagnósticos o tratamientos, va a reducir la ansiedad que produce encontrarse mal sin saber por qué y va a ayudar a fijar objetivos concretos.

En cuanto a la naturaleza de la enfermedad hay que aclarar que la fibromialgia no tiene nada que ver con el cáncer, no destruye las articulaciones, y no ocasiona lesiones irreversibles ni deformidades. Es necesario evitar los factores que agravan los síntomas. En general si hay alteraciones al caminar (una pierna más corta que otra, calzado inadecuado,…) habrá que corregirlos con alzas, plantillas o zapatos correctores. Si se adoptan posturas forzadas y poco naturales, se fuerzan las inserciones de los músculos que se hacen dolorosas. Por este motivo habrá que cuidar los asientos en el trabajo o en la casa. Hay que evitar levantar o sostener pesos para los que la musculatura de la persona en cuestión no está preparada.

La obesidad es un factor de sobrecarga músculotendinosa. Por este motivo se recomienda pérdida de peso en las personas obesas con fibromialgia. La ansiedad y la depresión no son la causa de la fibromialgia, pero cuando se asocian a esta enfermedad hacen que su tratamiento sea más difícil; por este motivo es fundamental buscar la presencia de estos problemas y su tratamiento si existen, con la colaboración del psiquiatra.

Hay que adecuar el comportamiento al padecimiento de esta enfermedad. No basta con ir a buscar los medicamentos al médico. Una actitud positiva ante las cosas de cada día es fundamental. Uno de los elementos claves de la fibromialgia es el saber que la excesiva preocupación por los pequeños problemas, está en la raiz de la enfermedad. Por este motivo hay que procurar un cambio de mentalidad tanto en el enfermo como en los que le rodean, buscando un ambiente familiar relajado y libre de exigencias constantes, Es conveniente marcarse objetivos diarios que se sepa que se pueden cumplir (ir a comprar a tal sitio, no dejar de hacer aquello que se había previsto, intentar no dar a los pequeños problemas de cada día más importancia de la que tienen…)

De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces. Es evidente que el ejercicio por encima de la capacidad física del individuo empeora el doior, lo que invita a abandonarlo. Por eso esta fortaleza muscular se ha de conseguir poco a poco. Pasear, caminar en un tapiz rodante o nadar en una piscina climatizada pueden servir para iniciar el entrenamiento físico.

Después es mejor el ejercicio en grupos formados en gimnasios o centros de rehabilitación, pero cualquiera vale siempre que no dañe a las articulaciones. Los masajes, los ejercicios de estiramiento muscular, el calor local y algunos tipos de electroterapia (“corrientes”), pueden ser eficaces de forma secundaria. Las inyecciones locales de los puntos dolorosos con anestésicos locales, sobre todo si luego se siguen de un masaje local, son de gran ayuda para los dolores localizados intensos.

Los calmantes o analgésicos pueden ayudar de forma puntual. La mayoría de los enfermos con fibromialgia los toman, pero su eficacia es parcial y nunca deben ser el único tratamiento. Hay un grupo de medicamentos, que actúan entre otros mecanismos de acción, aumentando los niveles de serotonina, y que mejoran los síntomas en un buen número de enfermos. En general son fármacos antidepresivos usados a dosis más bajas que las que son precisas en la depresión.

En la fibromialgia aumentan el nivel de percepción del dolor, por lo que el estímulo ha de ser más intenso para producir el mismo dolor. Tardan en actuar 2 a 3 semanas, por lo que hay que tener un poco de paciencia. A veces sobre todo los primeros días de seguir estos tratamientos el paciente puede levantarse peor (como si le hubieran dado una paliza). Hay que aguantar un poco, ya que estos síntomas desaparecen solos.

Una buena táctica puede ser empezar a tomarlos durante un fin de semana. Respecto del pronóstico los estudios a largo plazo sobre fibromialgia han demostrado que se trata de una enfermedad crónica, pero los síntomas oscilan y varían en frecuencia e intensidad. El futuro respecto del tratamiento de esta enfermedad es esperanzador, ya que las investigaciones sobre fibromialgia están progresando con rapidez. Son especialmente relevantes los avances en el conocimiento de los mecanismos físicos y químicos que se producen en nuestro cuerpo en respuesta a estímulos externos, como el estrés.

Es cuestión de tiempo que estos adelantos se traduzcan en tratamientos más eficaces.

Autor: Dr. Juan Pérez Cajaraville

Neuralgia del trigémino

Una de las primeras descripciones claras de la neuralgia del trigémino fue la de John Locke en 1677, siendo Horsley en 1891 el primero en llevar a cabo una intervención quirúrgica para tratarla. Es un síntoma característico, no una enfermedad, que suele acompañarse de una exploración neurológica normal.

Consiste en un dolor paroxístico severo, de carácter lancinante o eléctrico, que suele durar desde unos pocos segundos a un minuto, a menudo desencadenado por un estímulo sensitivo (tactil, masticación, cambio de temperatura), confinado a la distribución de una o más ramas del nervio trigémino (este nervio tiene tres ramas que recogen la sensibilidad de diferentes zonas de la cara).

La incidencia anual es de 4/100.000 habitantes. Típicamente afecta a mayores de 50 años (más del 70%), especialmente de la 7ª década. Es 1.8-4.3 veces más común en mujeres que en hombres, según diferentes series. El lado derecho suele afectarse algo más frecuentemente (60%), siendo bilateral en sólo 1-6% de los casos. Las divisiones más involucradas son la 2ª y 3ª ramas juntas del trigémino (42%), siendo 1ª rama la menos afectada (2%).
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¿Cuáles son las causas?

El origen de este cuadro clínico es desconocido. Pueden diferenciarse causas periféricas y centrales. Se ha relacionado con una irritación de la parte periférica del nervio trigémino por un vaso (arteria o vena) o un tumor (menos del 0.8% del total de casos). Actualmente, la teoría de compresión vascular es la más aceptada y está ganando más adeptos. Se debería a una irritación pulsátil de dicho nervio a nivel de la unión de las partes periférica y central (zona de entrada de la raíz). El 1-2% de los pacientes con esclerosis múltiple (enfermedad desmielinizante del sistema nervioso) desarrollan neuralgia del trigémino, lo que supone el 2-3% de las neuralgias trigeminales. Estos sujetos presentan el comienzo de la neuralgia a una edad más precoz, a veces es bilateral y con frecuencia se acompaña de otros síntomas y signos, aunque también pueden ser asintomáticos.
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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa fundamentalmente en la anamnesis (localización del dolor, momento del comienzo, desencadenantes, intervalos libres de dolor, medicación) y en la exploración física (evaluación sensitiva facial, reflejo corneal, evaluación de músculos masticadores).
La mayoría de los casos con dolor paroxístico típico no requieren estudios de imagen, ya que estos suelen ser normales. Sin embargo, todos los pacientes con dolor facial atípico deberían ser estudiados mediante escáner (TC) o resonancia magnética (RM) para excluir lesiones que estén comprimiendo el nervio trigémino
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Tratamiento conservador

Se ha demostrado que los anticonvulsivantes carbamazepina y fenitoína reducen o controlan el dolor. Hay otras medicaciones, como baclofén, pimozide o clonazepán, que tienen algún valor en el tratamiento, aunque no son muy efectivos.

1. Carbamazepina
Provoca una mejoría completa o aceptable en 70% de los casos. Suele darse cada 8 horas hasta una dosis máxima de 1200-1800 mg/día. Puede causar somnolencia, afectación medular y hepática, por lo que es necesario hacer estudios periódicos. Si no consigue un alivio adecuado del dolor o presenta efectos secundarios significativos hay que intentar otro fármaco.

2. Fenitoína
Es un fármaco de 2ª elección. Es más barato y tiene menos efectos secundarios que la carbamazepina, pero es menos efectivo. La dosis típica es 300-400 mg/día. Si la carbamazepina y la fenitoína no logran individualmente calmar el dolor pueden usarse asociadas.

3. Baclofen
Fármaco de 2ª elección que puede ser útil en casos tratados con carbamazepina y fenitoína que han dejado de proveer alivio adecuado del dolor, pudiéndose asociar a bajas dosis de carbamazepina. Se comienza con 5 mg/8 horas y se van incrementando, no debiendo exceder 80 mg/día. Puede ser teratógeno y hay que evitar la retirada brusca, ya que causa alucinaciones y convulsiones.
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Tratamiento quirúrgico

La cirugía queda reservada para aquellos casos refractarios al tratamiento farmacológico o cuando los efectos secundarios de la medicación son importantes. Vamos a tratar las dos técnicas más utilizadas hoy día e incluir una nueva técnica en progreso.

Una de ellas es la rizotomía trigeminal percutánea (RTP), cuyo objetivo es destruir selectivamente las fibras del dolor (nociceptivas) conservando las fibras táctiles. Para ello se aborda el ganglio del trigémino (Gasser) a través del agujero oval situado en la base del cráneo, usando control radiográfico para lograr la colocación correcta de la aguja. El candidato ideal es aquel con alto riesgo en anestesia general, aquel con esperanza de vida limitada (menos de 5 años), aquel que desea evitar una cirugía mayor, aquellos con tumor intracraneal irresecable y aquellos con esclerosis múltiple. Las recurrencias pueden ser tratadas fácilmente mediante repetición de RTP.
Hay tres variantes de este procedimiento:
Termocoagulación con radiofrecuencia mediante temperatura: tal vez sea la más utilizada actualmente.
Rizotomía retrogaseriana con glicerol.
Microcompresión percutánea del ganglio trigeminal con un catéter-balón de Fogarty insertando percutáneamente.

Otra técnica que se está utilizando cada vez más es la descompresión microvascular (DMV), iniciada ya por TaarnhØj en la década de los 50. Posteriormente, Jannetta y Rand operaron más de 900 pacientes para realizar una descompresión microvascular, estableciéndose como un método efectivo de aliviar el dolor en un gran porcentaje de pacientes sin causar lesión trigeminal. Esta técnica ha ganado una amplia aceptación en la última década como tratamiento de la neuralgia trigeminal idiopática. Así, se recomienda en pacientes de menos de 70 años de edad o con una expectancia vital superior o igual a los 5 años sin factores de riesgo médicos o quirúrgicos significativos. Otros candidatos serían aquellos con neuralgia de 1ª rama en los que el riesgo de queratitis de exposición por anestesia corneal sería inaceptable o bien que desean evitar anestesia facial por cualquier razón. Esta técnica puede llevarse a cabo también en casos de fallo de la RTP.

La técnica novedosa es la radiocirugía estereotáctica, que aún está en ensayo clínico, reservándose para casos refractarios a múltiples intervenciones. Consiste en usar radiación de alta energía focalizada estereotácticamente sobre la raíz sensitiva trigeminal, lo que permite una destrucción parcial de la porción prepontina retrogaseriana del nervio identificado en resonancia magnética. .El 53% de los pacientes logran un alivio completo del dolor y otro 35% consiguen una reducción significativa.

Autor: Dr. Bartolomé Bejarano Herruzo